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Crisis en el sector del automóvil

By Viracota • Nov 30th, 2008 • Category: Modos de Vida

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Siempre pensé que un día, los cacharros de 4 y 2 ruedas impulsados por combustibles fósiles acabarían (por fin) desapareciendo de nuestras calles, para mejor disfrute de los ciudadanos. Imaginaba un mundo en el que el combustible fuera tan caro que no resultara viable utilizarlos como medio de transporte, quizá no hubiera ya suficiente petróleo para producir gasolinas, o que llegara a tal punto su densidad, que las ciudades restringieran su uso, de manara que la demanda cayera de tal forma que finalmente no fuera rentable producirlos.

Quién iba a decir que la falta de crédito sería un posible fin de tales máquinas locas, que no solo han contribuido a encaminarnos hacia el cambi climático, contaminado nuestro entorno y dentro de las cuales millones de ciudadanos en todo el mundo han perdido la vida. También nos han dado la liberta (grabada con impuestos) de movernos allí donde nos llevó una carretera o camino, han servido para la expansión de nuestra economía y han facilitado nuestro modelo de sociedad. Quién no ha soñado alguna vez en tener una casa con piscina y un gran coche, símbolos del éxito, al que recientemente se añadieron los viajes y los colegios ingleses y alemanes.

Después de la tormenta llega la calma, la calma no beneficia la economía del consumo. Su existendia depende de una constante tormenta, y se siente mejor cuando se transforma en huracán y alcanza fuerza 5 o más… si fuera posible, pero todos sabemos que ni la propia naturaleza es capaz de generar tanta energía, infinita, para mantener eternamente los fenómenos atmosféricos, y por fin, llega la calma.

La calma trae consigo la acumulación de stocks, la cadena se para y las empresas automovilísticas dejan de ensamblar los vehículos. Los ERE’s empiezan a salir de los despachos, los planes de fuga a otros países se aceleran y los gobiernos buscan en sus bolsillos ayudas para el sector del automóvil.

Vale, pero dónde está el problema.

El problema es que no se hacen ventas, y por muchas razones, entre las que se pueden citar que no hay ningún modelo destacable (todos son iguales), que su mantenimiento es muy costoso, los impuestos son altos, los seguros, las multas con afan recaudtorio, …

Pero hay más. España y el mundo está ya en recesión, es una bonita afirmación, si. A pie de calle, cuando sueñas con hacer realidad tus sueños (que son aquellos que los amiguitos de los anuncios nos cuentan cada día en la televisión y algunos de cosecha propia), no te preguntas qué es la recesión, sino que miras tu bolsillo y las espectativas de llenarlo o de que permanezca vacío.

Si mi vecino, que compró un coche de lujo, o uno de medio lujo, no puede sacarlo a pasear porque si paga las cuotas de su crédito no puede atender a su mantenimiento, está claramente en recesión. No es el planeta, ni España, es la persona. Por muchas ayudas que ofrezca el gobierno, no hay posibilidad alguna que una población sin margen económico, sin ahorros, pueda seguir comprando coches, los stocks se acumularán, da igual que los fabriquen en países donde paguen a los trabajadores un diezmo de lo que pagan aquí por el mismo trabajo, nadie podrá comprarlos y se harán viejos, pasados de moda e inútiles, sin valor.

Y para qué quiero yo mi coche, si me intentarán poner multas para recaudar, si los peajes subirán sus precios, si los impuestos sobre los vehículos a motor crecerán y aumentará el riesgo de accidentes debido a los alienados que circulen pensando en sus deudas, en sus embargos y en el valor de su existencia sin el sueño que un día les prometieron. En conjunto, no es razonable pensar que en pocos años empiecen a desaparecer de nuestras calles, de los parkings, de las carreteras, …

Los fabricantes no tienen más remedio que trabajar intensamente en otros modelos de transporte personal, más orientados al ciudadano, calles limpias de suciedad y ruido, económicos, pensados para el confort y la utilidad que tendrán. No te preocupes, que seguirás moviéndote con tu culo sobre las 4 ó 2 ruedas, pero de seguir las cosas por este camino, muchas cosas habrán de cambiar en muy corto plazo de tiempo.

La globalización requiere del transporte, no desaparecerá la movilidad personal ni la pública, solo digo que será de otra forma, probablemente más compartida, más útil y pensada en el concepto de ahorro energético, no de gasto, pero cada día estoy más convencido de que cuando les contemos a nuestros nietos cómo era nuestro coche, se quedarán horrorizados y no entenderán cómo algún día pudieron existir tales máquinas y cómo en algún momento de nuestra historia se nos ocurrió que sería buena idea hacer combustibles con los alimentos

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