40 años de muy mala inversión
By Viracota • Abr 30th, 2007 • Category: Modos de Vida3 views
Si unimos tres factores concretos:
- La vivienda como inversión a largo plazo
- El endeudamiento de las familias
- La energía que consumimos
Se puede pensar que hemos vivido con una sensación de riqueza que en los últimos años, ha sido incrementada por la política crediticia de las entidades bancarias y sobre todo por la disponibilidad aparentemente ilimitada de energía barata.
El mundo civilizado usa mal la energía, muy mal, en todos los rincones del Planeta. La energía de calidad ya la hemos consumido, con tal intensidad que es un hecho unánime que hemos provocado cambios en el clima que son irreversibles, pero de consecuencias desconocidas. Además, la energía de que disponemos para el futuro es de mala calidad.
La energía tiene una gran importancia, más de lo que pensamos, es un concepto del que nunca se habla, pero al final es el motor de la forma de vivir en occidente. Para construir se requiere energía, tanto desde que se comienza a hacer los fundamentos, hasta que los habitantes ocupan sus viviendas. Y después continúa: los electrodomésticos, el baño, la cocina, … todo requiere energía, que es consumida de forma absurda porque las viviendas no están pensadas para optimizar su uso.
Hoy pagamos el combustible a más de 160 pesetas. Independientemente de los impuestos que abonamos, que son muchos en ese precio, lo cierto es que hasta hace poco era impensable ese precio, de hecho, nadie podría imaginar un escenario como éste hace 40 años, que se asume aparentemente sin mayor problema.
Si se reduce el consumo se influye en el empleo de todos los sectores. Pero además, para producir o dar un servicio se requiere energía. La disponibilidad de energía es un factor clave en los próximos años, de consecuencias imprevisibles tanto a nivel ambiental, como económico, en tanto que no exista una alternativa barata y abundante, no un sustituto de lo que actualmente tenemos, sino una fuente de energía distinta.
El endeudamiento asumido por las familias en base a la extraña idea de que en el futuro será más fácil vivir porque dispondrán de más dinero, y la facilidad que han dado las entidades financieras para que los ciudadanos asuman unos compromisos económicos a muy largo plazo, ha permitido que en España seamos ricos virtuales.
La vivienda, independientemente de si hay burbuja o no la hay, es un bien que usamos para desarrollar nuestra vida. No es un valor económico, sino una necesidad en términos vitales. No es raro ni excepcional la llegada de una época en la que la adquisición de una vivienda no se hará en función de un incremento de su valor, como hasta ahora, sino que será un bien que adquirimos para hacer uso de él.
Tal como cuando compramos un vehículo, lo hacemos nunca pensando que dentro de unos años valdrá más, todo lo contrario, asumimos que al fin de su utilidad para nosotros, habrá perdido valor. La caída de los precios de la vivienda reflejará este concepto, el problema no está en el movimiento de precios, sino en la deuda que las familias han asumido con la idea de que dentro de unos años será más fácil de pagar, y sobre todo, que ese bien valdrá mucho más. Probablemente, lo que se ha acabado es ese ciclo.
No es una visión catastrófica, todo lo contrario, porque independientemente de que si la vivienda bajara en los próximos dos años un 10, 20 o 30%, el mercado estaría funcionando muy bien en términos económicos, y eso se refleja en el hecho de que aunque esto ocurriera, una gran parte de la población seguiría sin tener acceso a la vivienda.
En conjunto, afecta a nuestra forma de vida, les entregaremos a nuestros hijos un planeta contaminado, falto de recursos, y en conjunto, una calidad de vida menor de la que hemos heredado, excepto que cambiemos nuestra forma de entender la vida. Y esto es así, porque en los últimos 40 años hemos hecho entre todos una muy mala inversión.







